miércoles, 26 de octubre de 2016

Entrene a sus clientes para que valoren su tiempo



En mis seminarios de ventas siempre hay alguien que me formula la siguiente pregunta: "Alejandro, ¿Cómo puedo hacer para que mis clientes no me llamen fuera de mi horario de trabajo, o sea, a toda hora y por
cualquier problema que aparezca?"

Muchos vendedores se ven a sí mismos como una extensión de las operaciones de servicio al cliente de sus empresas. Dicho de otra forma, estos vendedores creen que la razón por la que sus clientes hacen negocios con ellos es porque ellos, como vendedores, están siempre disponibles para responder a cualquier inquietud de sus clientes. Estos vendedores inadvertidamente acostumbran a sus clientes a llamarlos ante cada problema o necesidad que tienen. Algunas veces muchas de estas llamadas y problemas podrían y deberían ser dirigidas al personal de atención al cliente dentro de la empresa, y no al vendedor.

Esta es una trampa habitual en la que caen muchos vendedores. En un esfuerzo por llenar su día de actividad, y para ser vistos como importantes para el cliente, estos vendedores pasan su día de trabajo respondiendo a cada solicitud de sus clientes. Esto crea una gran lista de "cosas para hacer" para el vendedor, lo que lo tiene muy ocupado y sentirse muy necesario.

De todos modos, esta no es una manera inteligente de definir y realizar el trabajo de vendedor. El profesional de ventas debería ser visto como un consultor por su cliente. Alguien que se preocupa por el negocio del cliente, alguien que crea y presenta soluciones creativas para las necesidades del cliente.

Preguntas y asuntos relacionados con devoluciones, facturación, detalles de entrega o pedidos rutinarios, entre otros, son todas cuestiones que pueden ser manejadas más apropiadamente por un vendedor "interno" o por el personal de atención al cliente.

Un vendedor no se hace ningún favor en el largo plazo si intenta manejar personalmente cada problema del cliente. Desde mi perspectiva como comprador, yo me pregunto qué tan bueno es un proveedor si, ante cada
problema que aparece, tengo que solucionar cada aspecto rutinario con el vendedor, en lugar de manejar el asunto con un empleado de servicio al cliente. Si el vendedor tiene que ocuparse de cada problema que surge,
realmente me surgen dudas sobre el valor real de ese vendedor.

Por lo tanto, el verdadero problema es cómo define usted su trabajo como vendedor. ¿Qué es usted? ¿Alguien que sale corriendo ante cada inquietud de sus clientes? ¿O un profesional capaz de responder a las necesidades de su cliente?

Una vez que usted resuelve la definición de su trabajo y el modo en el cual usted se posiciona, la respuesta a la pregunta anterior aparece más clara. Si usted quiere ser el "perro faldero" de su cliente, no se queje si recibe llamadas de sus clientes por las noches, sábados y domingos. Hasta es posible que lo disfrute. Tal vez esto le de la sensación de estar muy ocupado, y de ser alguien muy importante.

Pero si usted se ve a sí mismo como un profesional, entonces usted necesita entrenar a sus clientes a manejar sus asuntos rutinarios con la gente de la oficina que se ocupa de servicio al cliente, y usar su tiempo de manera productiva para desarrollar nuevos negocios para su compañía.

Entrene a sus clientes. Dígales con quién tienen que hablar en la empresa para cada uno de los asuntos de rutina que aparezcan. Deje de responder llamadas de clientes después de las siete de la tarde, los sábados a la noche o los domingos a la mañana. Usted también se merece una vida mejor. Pero para eso tiene que entrenar a sus
clientes al respecto.








-------------------------------------------------------------------------
Las buenas empresas tienen buenos líderes, y eso se puede aprender.
TALLER DE CAPACITACIÓN "DIRIJA SU EQUIPO"
En Córdoba, Argentina. Viernes 7 de julio de 2017.
Vea los detalles en http://www.waldweb.com.ar/dirija_su_equipo.html
--------------------------------------------------------------------------
Contenido relacionado:
La Ley de Pareto y sus ventas
7 razones por las que los vendedores hablan demasiado
Los 15 minutos más importantes de su día de ventas